Uno de los problemas predominantes que soportan las personas que sufren
depresión en las iglesias, es el legalismo religioso que nosotros los cristianos (por
falta de información) se nos enseña incorrectamente a llevar una carga que
algunas personas son incapaces de soportar y piensan que si están pasando una
depresión no son dignos de ser llamados hijos de Dios e incluso llegamos a culpar
a quienes la padecen. Muchas personas creen que si están deprimidas, es porque
están siendo castigadas por pecados pasados o presentes y que ese es el estado
en que Dios los quiere en ese momento. El propósito de este Manual es el
capacitar a la familia y a los líderes acerca de lo que realmente es la depresión.
Los cristianos no somos inmunes a la depresión. Dios nos ha confiado nuestras
mentes y cuerpos para que los cuidemos mientras permanezcamos en la tierra.
Somos responsables de buscar tratamiento para nuestra depresión y por hacer
todo lo que sea necesario para estar saludables espiritual, emocional y
físicamente.

