La adicción a la pornografía se produce de forma gradual e inadvertida, como el
cáncer sigue creciendo y esparciéndose, no se detiene, y también es muy difícil
de tratar y curar. Con frecuencia, el adicto niega su problema o no quiere hacerle
frente, lo cual casi siempre termina en desavenencias maritales, a veces en
divorcio. Los niños pueden ser expuestos a pornografía dentro del Internet y
también pueden ser acosados por gente con malas intenciones. Del mismo modo
que los padres controlamos lo que nuestros hijos ven en la televisión, también es
importante controlar y estar informados de lo que ven en Internet. Nuestros
adolescentes no están exentos de esta tentación, y muchos de ellos podrían
convertirse en adictos a la pornografía. Por esto, todo padre de familia, líder de
jóvenes y maestros deben de hacer buena labor preventiva en relación al tema y
estar preparados para atender al joven que haya caído en está esclavitud
pecaminosa. Nuestro Padre Celestial nos encomienda el cuidado de todas
aquellas personas que sufren como consecuencia del pecado, confía en nosotros,
confía en que somos capaces de llevar al mundo perdido Su plan redentor, Su
amor incondicional y Su maravillosa gracia, con lo que pueden ser libres y limpios
de toda maldad.

